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Mostrando entradas de noviembre, 2025

“El corazón que escucha: descubrir a Dios en lo cotidiano”

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Hay días que pasan rápido, casi sin darnos cuenta. Rutinas, tareas, reuniones, recados, silencios. Muchas veces pensamos que para encontrarnos con Dios necesitamos momentos extraordinarios… pero el Evangelio nos recuerda lo contrario: Dios se cuela, suave y fiel, en aquello que vivimos cada día . 1. Un corazón que sabe detenerse Jesús vivía rodeado de gente, de caminos polvorientos, de personas que buscaban, preguntaban, necesitaban. Sin embargo, Él sabía parar , mirar, escuchar. El Corazón de María, manso y atento, vivía igual: “guardaba todo en su corazón” (Lc 2,19). No acumulaba cosas. Acogía. Discernía. Esperaba. En nuestra vida ocurre igual: Dios habla en lo pequeño, pero sólo se escucha si el corazón baja el ritmo. 2. ¿Dónde puede hablarte Dios hoy? Quizá en esa conversación que no esperabas. En la preocupación por alguien a quien no consigues sacar de tu mente. En un cansancio que te invita a cuidar tu interior. En una palabra del Evangelio que, sin saber por qué, ho...

Pequeñez que transforma: la espiritualidad sencilla del Corazón de María

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   A veces pensamos que para cambiar el mundo hacen falta grandes gestos, grandes personas, grandes palabras. Pero el Evangelio —y también la vida de Madre María Güell— nos recuerdan algo distinto: Dios actúa sobre todo en lo pequeño . La pequeñez no es debilidad. Es el lugar donde Dios puede hacer su obra. 1. La pequeñez: el estilo de Dios Dios escoge lo sencillo. Lo vemos en Nazaret: un hogar pobre, discreto, silencioso… y ahí comenzó la salvación. Lo vemos en María: una mujer joven, oculta, sin pretensiones. Lo vemos en Jesús: vivir treinta años sin que nadie supiera quién era. La lógica del Corazón de María es esta: Lo pequeño, hecho con amor, tiene un poder que no imaginamos.   2. El carisma MHCM en tres palabras: pequeñez, sencillez y confianza Madre María Güell comprendió algo que hoy necesitamos más que nunca: Pequeñez  → Ser humildes, no por resignación, sino para dejar espacio a Dios. Sencillez  → Vivir sin dobleces, con ...

Cuando no sientes nada… pero sigues caminando

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  Hay días en los que la oración suena hueca. Días en los que las palabras no salen, o salen cansadas. Y, aunque parezca extraño, son días profundamente espirituales . Hace unas semanas, una joven me dijo: “Hermana, creo que mi fe se está apagando… ya no siento nada cuando rezo.” La escuché despacio. Nadie nos enseña que la vida interior también tiene estaciones. Le conté algo sencillo. Hay momentos en los que el corazón está en primavera: todo florece, todo emociona. Pero otras veces llega el invierno. El suelo parece seco… y sin embargo, las raíces siguen creciendo en lo escondido . El Evangelio de ese día decía que Jesús caminaba con sus discípulos aunque ellos no lo reconocieran. Me encanta ese detalle: Él estaba. Ellos no lo sentían. Pero Él no se fue. Quizá te pasa algo parecido. Te sientas a rezar y te parece perder el tiempo. O miras al cielo y no sientes nada especial. Pero ahí, justo ahí, puede estar tu oración más sincera. Porque la fe no es senti...

“Dios es Dios de Vivos: Una Vida que No se Termina”

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  Este domingo XXXII del Tiempo Ordinario (9 de noviembre) coincide con la Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán , una celebración muy importante para la Iglesia porque recuerda la unidad de todos los cristianos en torno a una misma fe. Sin embargo, en este Blog seguimos el hilo de las lecturas del Domingo XXXII del Ciclo C , para continuar el camino espiritual que venimos compartiendo cada semana. Así que vamos a adentrarnos en el mensaje de hoy… que es profundo, pero cercano, y muy necesario para la vida real. ¿Qué pasa después? Todos, en algún momento, nos preguntamos: ¿Qué hay después de la muerte? No es una pregunta dramática, es humana. Porque si la vida termina simplemente cuando dejamos de respirar, entonces… ¿qué sentido tiene amar, luchar, construir, perdonar? En el Evangelio, Jesús se encuentra con un grupo que decía: la resurrección no existe . Era como decir: “Ya está, se acabó, no hay más”. Pero Jesús responde con fuerza y ternura: Dios no es Dios de...

Cuando crees que ya no hay vuelta atrás…

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Dios tiene una forma especial de encontrarte justo donde pensabas que no podía llegar. A veces la vida se complica. Te equivocas, te alejas, haces cosas que ni tú entiendes… y llega ese pensamiento que te susurra: “Ya es tarde. Dios ya no va a mirar para acá.” Pero este domingo la Palabra de Dios nos trae justo el mensaje contrario: Dios no se rinde contigo.   Un Dios que no se cansa de amar Las lecturas de hoy son un canto a la ternura de Dios. Nos dicen que Él ama a todos, sin excepción. Que se compadece, que perdona, que siempre busca una manera de volver a empezar contigo. No se fija en lo que hiciste mal, sino en lo que todavía puedes llegar a ser. Y Jesús lo demuestra con un ejemplo concreto: la historia de Zaqueo. Zaqueo era un hombre con mala fama, de esos que todos evitan. Pero un día quiso ver a Jesús y, para no ser descubierto, se subió a un árbol. Y justo ahí, donde él pensaba pasar desapercibido, Jesús lo miró, lo llamó por su nombre y le dijo que quería quedarse en su...