Cuando no entiendes, confía
Hay momentos en los que quisiéramos entenderlo todo. Por qué sucede lo que sucede. Por qué una puerta se cierra. Por qué la respuesta no llega cuando más la necesitamos. Y, sin embargo, el Evangelio no nos promete explicaciones claras, sino una presencia fiel . María tampoco lo entendió todo. No comprendió del todo el anuncio del ángel, ni el silencio de Nazaret, ni la huida a Egipto, ni la pérdida del Niño en el templo. Pero confió. No porque lo viera claro, sino porque se sabía en manos de Dios . Confiar no es resignarse. Es seguir caminando aun cuando el camino se vuelve oscuro. Es elegir creer que Dios trabaja también en lo que hoy no comprendemos. En nuestra vida cotidiana, confiar se parece mucho a esto: – seguir haciendo el bien aunque no veamos frutos, – orar aunque no sintamos consuelo, – permanecer aunque el corazón esté cansado. El Corazón de María nos enseña una confianza silenciosa, firme, sin ruido. Una confianza que no exige pruebas, sino que ...