“Dios es Dios de Vivos: Una Vida que No se Termina”
Este domingo XXXII del Tiempo Ordinario (9 de
noviembre) coincide con la Fiesta de la Dedicación de la Basílica de Letrán,
una celebración muy importante para la Iglesia porque recuerda la unidad de
todos los cristianos en torno a una misma fe. Sin embargo, en este Blog seguimos
el hilo de las lecturas del Domingo XXXII del Ciclo C, para continuar el
camino espiritual que venimos compartiendo cada semana. Así que vamos a
adentrarnos en el mensaje de hoy… que es profundo, pero cercano, y muy
necesario para la vida real.
¿Qué pasa después?
Todos, en algún momento, nos preguntamos: ¿Qué hay
después de la muerte? No es una pregunta dramática, es humana. Porque si la
vida termina simplemente cuando dejamos de respirar, entonces… ¿qué sentido
tiene amar, luchar, construir, perdonar?
En el Evangelio, Jesús se encuentra con un grupo que
decía: la resurrección no existe. Era como decir: “Ya está, se acabó, no
hay más”. Pero Jesús responde con fuerza y ternura: Dios no es Dios de
muertos, sino de vivos. Eso significa: Tu vida no termina en la tumba.
Está hecha para la eternidad.
Si la vida no termina… todo tiene
valor
Cuando creemos en la resurrección, la vida se vuelve
más grande:
- Lo que
amas no se borra.
- Lo que
entregas no se pierde.
- Lo que
luchas tiene huella.
- Lo que
perdonas te construye por dentro.
La resurrección no es “revivir”, sino entrar en una
vida más plena, donde ya no hay miedo ni desgaste.
Es como pasar de un boceto… a la obra terminada.
Valientes hoy, aunque nadie lo vea
La primera lectura nos presenta a unos jóvenes que
prefieren perder la vida antes que renunciar a su fe. Puede sonar lejano, pero
hoy también se nos invita a esa valentía —quizá en cosas pequeñas, pero reales.
- Ser
sincero aunque te cueste.
- No
hablar mal de otros para encajar.
- Elegir
el bien aunque nadie te aplauda.
- Amar
aunque dé miedo.
La fidelidad no siempre se nota… pero transforma tu
corazón.
Propuesta sencilla para esta semana
Haz una acción con mirada eterna. No para el
“ahora”, sino para el “para siempre”.
- Perdona
de verdad.
- Llama a
alguien que lo necesite.
- Reza un
minuto aunque no tengas ganas.
- Da
gracias aunque el día haya sido difícil.
Pequeños actos, grandes raíces.
Y el grano de mostaza…
Quizá tu fe sea pequeña. Quizá te cueste creer, orar o
sentir algo. No pasa nada. La fe empieza chiquita. Como un grano diminuto, casi
invisible. Pero Dios es especialista en hacer crecer lo pequeño.
Este Blog se llama “Granos de Mostaza” precisamente
por eso: Cada semana
sembramos una semilla sencilla, concreta, posible. Una idea, un gesto, una
pequeña luz.
Tal vez hoy la semilla sea esta: Tu vida no
termina. Naciste para vivir en Dios. Y eso lo cambia todo.
El Equipo de "Granos de Mostaza".
No dejes de escuchar la Canción “Dios de Vivos”, creada por MHCM para este Domingo XXXII. Si te gusta nos das un like y no te olvides de suscribirte al canal de Youtube. Gracias por tu apoyo, nos es de mucha ayuda.

Comentarios
Publicar un comentario