Cuando el corazón se adormece
Hay un peligro silencioso que pasa desapercibido: acostumbrarnos al dolor de los demás. Basta con mirar alrededor: personas sin techo en las calles, familias que apenas llegan a fin de mes, compañeros que cargan problemas que nunca cuentan. Podemos ver todo esto como “normal” y seguir con nuestra vida, como si nada. Este domingo la Palabra nos sacude. Amós denuncia a quienes se refugian en lujos mientras otros sufren. El Salmo proclama que Dios hace justicia y alimenta al hambriento. Pablo invita a vivir con fe, amor y paciencia para alcanzar la vida eterna. En el Evangelio , el rico ignora a Lázaro en su puerta y paga el precio de su indiferencia. Un mensaje que incomoda… y libera Quizá no tengamos grandes riquezas, pero todos podemos caer en esa comodidad que nos hace ignorar a quien sufre. Jesús nos invita no solo a dar limosna, sino a abrir los ojos y el corazón. Algunas ideas para empezar: Ver de verdad: busca cada día a alguien que necesite una palabra, una sonrisa, un ...