¿Qué estás construyendo con tu vida?

 


Todos llevamos una especie de “obra en construcción”. Puede ser una carrera, una familia, un sueño, un estilo de vida… Lo cierto es que cada día vamos levantando algo con nuestras decisiones. Y el Evangelio de este domingo nos lanza una pregunta directa: ¿sobre qué cimientos estás construyendo tu vida?

Jesús no se anda con rodeos: seguirlo de verdad no es cosa de medias tintas. Habla de soltar muchas cosas —incluso lo más querido— para que nada ocupe el lugar que solo a Él le corresponde. No significa despreciar la familia o los bienes, sino poner todo en orden: Dios primero, lo demás después.

La primera lectura (Sabiduría 9) nos recuerda que nuestros planes, por muy bien pensados que estén, son frágiles. ¿Cuántas veces algo que parecía seguro se nos viene abajo? Por eso necesitamos la mirada de Dios, su sabiduría, para no perder el rumbo.

San Pablo, en su carta a Filemón, da un ejemplo muy concreto: un esclavo ya no es “esclavo”, sino hermano. Seguir a Jesús cambia nuestras relaciones y nos enseña a mirar a los demás con nuevos ojos.

Y aquí viene lo interesante para ti y para mí:

·         ¿Qué cosas me están atando y no me dejan avanzar?

·         ¿Qué prioridades necesito poner en orden?

·         ¿Estoy construyendo sobre arena o sobre roca?

El salmo pide a Dios que nos enseñe a contar nuestros días, para que no se nos vaya la vida en cosas que no llenan. Y es que, al final, todos queremos lo mismo: vivir con alegría y con sentido.

Seguir a Jesús cuesta, pero vale la pena. Es como cuando uno se prepara para algo grande: requiere esfuerzo y renuncias, pero la recompensa es mucho mayor.

Este domingo, tal vez Jesús te esté diciendo al oído:
“No te conformes con poquito, atrévete a lo grande. Ponme en el centro, y verás cómo tu vida cambia de verdad.”

Un reto para esta semana

Elige una cosa a la que estés muy apegado (un objeto, una costumbre, una pantalla) y pregúntate: “¿Puedo entregarla a Jesús para que se convierta en ayuda para los demás?” Si el gesto parece pequeño, recuerda que Jesús empezó con pasos sencillos que cambiaron el mundo.

Qué puedes hacer

Por qué funciona

Desconectar 15 min cada día del móvil y conversar en familia.

Fortalece los lazos y te recuerda que el tiempo es un regalo.

Meta familiar de ahorro solidario Ahorrar una cantidad pequeña cada semana para, al final del mes, donar a una causa elegida por todos.

Enseña control, visión compartida y el placer de dar sin esperar reconocimiento.

Ayudar a un vecino o a un amigo sin esperar nada a cambio.

Cada gesto es una semilla de la “hermandad” que Jesús propone.

¡Anímate! Renunciar a lo que nos ata no es perder, es ganar una vida más auténtica, llena de amor, alegría y sentido. Que este pequeño desafío sea el inicio de una aventura compartida con tu familia y tus amigos.

El Equipo de “Granos de Mostaza.

 

No dejes de escuchar la Canción “Discípulo mío”, creada para este Domingo XXIII. Si te gusta nos das un like y no te olvides de suscribirte al canal de Youtube. Gracias por tu apoyo, nos es de mucha ayuda.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Retomando el Ritmo: Cómo Volver a la Rutina con Energía y Conexión Familiar

Familias y Jóvenes: Unámonos al Papa por la Paz el 22 de Agosto

Cuando llega el gran día: acompañando a nuestros pequeños en su adaptación al colegio