Descubrir los ámbitos: vivir en positivo según D. Alfonso López Quintás
¿Alguna vez has sentido que hay días en los que todo “fluye” y otros en los que todo parece pesar? No es casualidad. Según el filósofo español D. Alfonso López Quintás, la vida humana se desarrolla en ámbitos: espacios de relación donde crecemos o nos vaciamos, donde amamos o nos encerramos, donde damos sentido o lo perdemos.
1. ¿Qué son los ámbitos?
Un ámbito no es un lugar físico, sino un
espacio vital que se crea cuando nos relacionamos de manera profunda. Por
ejemplo:
- Cuando
conversas sinceramente con un amigo, se crea un ámbito de amistad.
- Cuando
escuchas música que te eleva el alma, entras en un ámbito artístico.
- Cuando
rezas o contemplas la naturaleza, tocas el ámbito espiritual.
Los ámbitos son dinámicos, no estáticos: se
abren cuando amamos, creamos o servimos… y se cierran cuando nos encerramos en
nosotros mismos.
2. Niveles positivos y negativos
López Quintás distingue niveles positivos y negativos
de la existencia.
- En los niveles
positivos, la persona se abre al encuentro, a la belleza, al bien y a
la verdad. Vive en relación. Crece.
- En los niveles
negativos, se encierra en lo superficial, lo inmediato, lo utilitario.
Vive para “tener”, no para “ser”.
No es una
teoría abstracta: todos lo experimentamos. Cuando actuamos desde el amor, la
generosidad o la búsqueda de sentido, subimos de nivel. Cuando caemos en
la rutina egoísta, la crítica fácil o la indiferencia, bajamos.
En palabras de López Quintás: “El
ser humano se hace persona al descubrir el sentido de los ámbitos que lo
rodean.”
3. ¿Por qué importa esto a jóvenes y
familias de hoy?
Porque vivimos rodeados de estímulos que nos empujan
hacia los niveles negativos: el consumo rápido, la comparación constante, el
individualismo… Y sin darnos cuenta, perdemos el arte de crear ámbitos:
una sobremesa familiar sin pantallas, una conversación sincera, una mirada
agradecida a lo cotidiano.
Educar —y educarnos— en los ámbitos positivos es recuperar
la capacidad de asombro y encuentro. Es formar personas capaces de amar,
servir y construir comunidad.
4. La semilla que crece: los “granos de
mostaza”
Jesús comparó el Reino de Dios con un grano de
mostaza, la más pequeña de las semillas, pero que al crecer se convierte en
un árbol donde anidan las aves. Eso mismo sucede con los ámbitos positivos:
un pequeño gesto de apertura, una palabra amable, un acto de perdón o de
servicio puede transformar todo un entorno.
Los ámbitos de los que hablaba López Quintás son como "granos
de mostaza": pequeñas semillas de bien que, cuando se siembran en el corazón
y se cultivan con amor, se convierten en lugares donde otros pueden encontrar
vida, belleza y sentido.
Para reflexionar y vivir esta semana
- ¿Qué
ámbitos estoy cultivando en mi vida diaria?
- ¿Me
muevo más en los niveles positivos o negativos?
- ¿Qué
pequeño “grano de mostaza” puedo sembrar hoy en mi familia, en mi grupo,
en mi entorno?
Granos de Mostaza quiere ser precisamente eso: un ámbito donde cada uno
pueda descubrir que la fe no se impone, sino que se pro-pone desde la
belleza del bien, el encuentro y el amor que transforma.

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